En memoria a la cama que tuvimos
una lapida en mi almohada resalta tu nombre con tinta
y ya no escribir con un lápiz la mitad del remordimiento.
Arriba de tu cuerpo esta vez no me veras,
retornar al tiempo, no se podrá...
marzo nos volvió a encontrar, apurados.
Y por más que muera no pienso secuestar
una sola frase más, me destrozas, frisas el mar.
Fuiste mio un invierno y hasta en eso puedo ver,
como surcó el frío, metiéndose en tu piel.
Hoy pondré un sutil fin al drama que no tuvo aire, ni piedras
ni espuma gris.
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