... lluvia sumisa, de este vacío que no puede tapar ¿y porqué será que el agua cae y revota al charco, fuerte y no desprende?
- No me asustan los truenos, más regresan a mi. Un relámpago y mi amor se fue por vos.
Esos árboles parecieran estar mejor, siento están tristes, en un mes todo pasaría. Tal vez regresaría...
- ¡Mírate! como estás, el cielo se colma... Tempestad.
No te rías, él se va.
¡Grita afuera! Boquita tibia entreabierta .
Como una flauta, canta el pájaro... ¡Canta si estás!
No calles, todo duele, venías extraña... presentía.
Amamantabas a la fiera, con humedad y las paredes se partirían.
De dos kilómetros el cráter y era distinto cuando calmaría.
- ¡Silencio! La vida seguía, la gente salía, los gatos bailarían.
- Tu vida herida escondías porque ya venía el atardecer de la flota unida, donde estabas esperando un poquito de la poesía. Rodando de lejos y cerca el río se abría, con sus manos, sé te arrojaría.
Por ahí quien diría, ¿contaría la tierra como absorbía?... ¡esa venida!
Complota el viento, la sal agua marina. Arte magnifico, el suroeste guardaba su mentira, sé de la noche que temías.
Libérenla, déjenla ir, esa mujer, esta cansada de la bestia que lo vivía.
Si llega luces prendan, el acero jamás se oxida.
Te enseño una vez más, los sapos pelean de día.
¡Miren! ella no da miseria cuando camina, las cataratas se enfrían, temperatura ideal de ese día, con barro te amanzaria, escuchando como lo acusarías en la lluvia recordarías.
La paciencia negó tu ausencia y llorarías.
¡Calmate, tranquila! déjalo partir...
- ¿Quizá volvería?.
