
En Venecia la artista más famosa dejo de dibujar,
se cansó de verse llorar alambrar por un amor que ni siquiera sabe si volverá,
ella amaba las mentiras de su hombre y las pintaba color ocre, Amanda era su nombre...
Preparaba su paleta, sus pinceles, y veía donde instalaba su cuadro, predestinaba el desengaño en cada uno de sus retratos...
Mientras tanto no dejaba de lado el whisky, dormía sus sentidos, la inmovilizaba, bailaba acordándose de aquel bar viejo en el que te vio por primera vez en una noche fresca,
ella...sabia que no duraría tanto, pero le gustaba explorar junto a vos algunas aventuras.
Hacían una dubla maravillosa, solo te pintaba, vos y tu armónica.
Era se la cuarta vez que te reecontró... No creías nada de lo que te decía.
Miraba el horizonte por el ventanal y en el brillo de la selva preguntaba donde estabas...
Desnuda con su sombrero puesto, cantaba tus canciones, ella en tu honor fumo más de 100 cigarrillos en una noche de octubre y como hacia para acordarse de vos, que miraba tus fotografías y se entristecía. Ya se había cansado de esperare en un otoño vacio, ya no quería en tu camisa respirar el pefume que dejaste revoloteando en su arte blanco y negro.
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